dilluns, 19 de febrer de 2018

22F...¡Nos metemos en eso!

Esta semana tenemos el 20 de Febrero el Día Mundial de la Justicia Social, y nuestro sindicato, la Unión General de Trabajadores, creemos imprescindible combatir la desigualdad salarial, en un país que crece por encima del 2% desde hace varios años, dónde aumentan los beneficios de las empresas y es fundamental que crezcan los salarios, movilizándonos por campañas como la de #PonteA1000 que reivindican la subida de los salarios más bajos tanto en el diálogo social como en la negociación colectiva, y dónde se van produciendo avances.
Pero además el 22 de Febrero es el Día Internacional por la igualdad salarial entre hombres y mujeres, esa que cuando un periodista le preguntaba sobre su posición al Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy, respondió “No nos metamos en eso...”.
 
Y es hay que actuar contra la desigualdad salarial de genero, porque la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres es cosa de futuro: al ritmo actual, hasta el año 2234 no será efectiva, demostrando que la participación de la mujer en el mercado laboral no ha mejorado nada, ya que España ocupa el puesto 122 de 144 países en igualdad de sueldos entre hombres y mujeres, según el Índice Global de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial
Esa desigualdad no solo afecta a la cantidad de dinero que las mujeres reciben por hora de trabajo, afecta también a futuro, a la jubilación, igual que a las prestaciones por enfermedad o desempleo. Así, desde 2010 a 2014 el salario medio anual de los hombres se incrementó en 247,50 euros mientras que el de las mujeres, solo en 9,60 euros.
Y aunque la ministra de Empleo hable de iniciativas sobre el tema, como auditorías salariales, son medidas claramente insuficientes, ya que aunque se lleven a cabo es parchear la situación, y para la UGT lo realmente importante es una ley de igualdad salarial. No podemos tolerar la diferencia de salarios entre hombres y mujeres, que en nuestro país se sitúa en una media del 25%, pero tampoco podemos admitir la desigualdad en las opciones en los ascensos laborales o simplemente en las condiciones de trabajo.
Porque aunque existe legislación contra la brecha salarial, como el Estatuto de los Trabajadores que obliga a las empresas a no discriminar por razón de sexo en materia de retribuciones, y la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS), que califica de muy grave la discriminación salarial por razón de sexo y contempla sanciones y multas económicas a las empresas, es difícil detectar la brecha salarial y llevar a las empresas a los tribunales en estos casos.
Y es que la precariedad, producto del trabajo temporal y/o a tiempo parcial, tiene principalmente rostro de mujer, con empleos que no permiten salir de la pobreza y futuras jubilaciones de difícil subsistencia; hablando de pobreza también nos recuerda la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético que estamos en la Semana Europea contra la Pobreza Energética, y se estima que son muchos los hogares incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada durante el invierno, siendo España el cuarto país de Europa con mayor número de ciudadanos que sufren este tipo de pobreza.
Artículo de Opinión del compañero José Antonio García Granada.
Secretario Territorial Intercomarcal de FeSMC Comarques del Nord.

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